Hoy tengo 51 años. Y aunque mucha gente me dice que me veo bien, yo por dentro a veces me siento como si estuviera comenzando desde cero. Me da miedo. Me siento perdida. Pero también sé algo: no soy la misma mujer que hace 10, 20 o 30 años. Soy más fuerte. Más real. He amado, he llorado, he sido madre, he sido esposa, he sido amiga… y ahora, por primera vez, estoy aprendiendo a ser yo.
No tengo todas las respuestas. Pero sí tengo una historia que contar. Y si estás leyendo esto, tal vez tú también.
Empezar a los 50 no es fácil. El mundo te grita que ya es tarde, que la juventud ya pasó, que ahora toca resignarse. Pero yo no quiero resignarme. Yo quiero reinventarme. Quiero aprender a tocar un instrumento, quiero escribir mi historia, quiero inspirar a otras mujeres (y hombres) que han dado tanto por los demás… y que ahora se preguntan: “¿Y yo cuándo?”
A veces me siento decepcionada conmigo misma. Siento que debería haber hecho más. Que se me fue el tiempo. Que ya nadie me ve. Pero luego respiro… y recuerdo que estoy viva. Que sigo aquí. Que cada día es una nueva oportunidad de empezar diferente. No desde cero, sino desde la mujer que soy hoy: con cicatrices, con batallas, con sabiduría.
Hoy decido no esconderme más. Hoy empiezo, aunque no sepa bien cómo. Aunque me tiemblen las manos. Aunque me sienta sola a ratos. Hoy le doy voz a mi historia. Y si con esto puedo tocar el corazón de otra persona, aunque sea una… entonces ya valió la pena.

Leave a comment