Capítulo 6: Las máscaras que aprendí a usar
Nunca imaginé que una promesa tan pura —ser mejor por Lía— me llevaría a enfrentar con tanta fuerza lo que estaba pasando entre Gabriel y yo.
Su llegada fue una bendición, una revolución en mis entrañas. Todo cambió. Todo.
Y sin embargo, por dentro, yo intentaba que nada cambiara.
El giro silencioso
La maternidad me tomó por sorpresa. Me llenó el cuerpo de amor, pero también de dudas, de miedo, de agotamiento.
Yo quería ser madre, mujer, pareja, fuerte, presente… todo al mismo tiempo.
Y aunque el amor por Gabriel ya no se sentía igual, me repetía que era solo una etapa. Que el cansancio me estaba robando la sensibilidad.
Gabriel seguía allí. Firme. Amoroso. Intentando hacerme reír. Preguntando si necesitaba algo. Y yo le respondía que sí, que no, que tal vez, que estoy bien… cuando en realidad no sabía lo que sentía.
El esfuerzo por sostener
Me propuse que el matrimonio funcionara.
Empecé a cocinar nuestras comidas favoritas. A mirar a Gabriel con más atención. A buscar momentos de intimidad cuando Lía dormía.
Quería sentir eso que sentí al principio. Y algunas veces, lo lograba. Pero otras… no.
Había días en que su voz me parecía distante, y sus abrazos no me llenaban.
Me sentía culpable. Mucho. Porque él no había hecho nada malo.
Él seguía siendo el hombre bueno que un día me hizo sentir segura.
Pero mi alma… mi alma se estaba moviendo en otra dirección. Y yo no sabía cómo regresarla.
Una promesa silenciosa
Un día, mientras Lía dormía sobre mi pecho, le dije en silencio:
“Te prometo que haré todo lo posible por mantenernos unidos.”
Y lo hice.
Fui a terapias, leí libros, escribí cartas que nunca entregué.
Pero no quería rendirme. No aún.
Porque aunque el amor ya no era pasión, ni deseo, ni locura… aún quedaba ternura, respeto y gratitud.
Y yo quería creer que eso también podía sostener un matrimonio.
⸻
No me rendí de inmediato.
Intenté, luché, recé.
No por costumbre, sino por amor.
Porque cuando una mujer ha sido herida, a veces lo más valiente no es soltar, sino intentar una vez más.
Lo que no sabía… era cuánto me estaba olvidando de mí en el proceso.🦋

Leave a comment